miércoles, 24 de junio de 2015

SOBRE LA MÚSICA Y LA PASIÓN AUTÉNTICA


Leí en un cuento la siguiente frase: "Metafóricamente hablaríamos de su pasión por el fútbol, por los coches, por la música... Pero lo que es la pasión auténtica nunca la ha conocido. No sabe lo que es ese escalofrío que te recorre el cuerpo y te sacude abriéndote en dos."

El cuento es precioso. Sin embargo, esa frase me dejó descolocado porque siempre he mantenido que mi auténtica pasión en la vida es la música. Entonces... ¿Yo tampoco he conocido la auténtica pasión? Sin embargo he sentido exactamente esos síntomas, lo de estar partido en dos y tener escalofríos como si tuviera fiebre.

A veces voy con los auriculares escuchando esa canción, la que me provoca esos síntomas, y cuando termina y vuelvo a escuchar los sonidos de la calle, tardo un par de segundos en saber donde estoy, como si me acabase de despertar. Lo peor es que no hay intimidad, esto pasa delante de todo el mundo, y tu ahí poniendo casi cara de orgasmo por la canción pensando si los demás se estarán dando cuenta. O vas en el metro, moviendo las manos, los pies y el cuello siguiendo los compases de la batería, como si tuvieras parkinson.. en fin, uno no puede evitarlo.

Dejo aquí un pedazo de tema, que he escuchado un millon de veces, y todas y cada una de ellas he sentido esos síntomas, como ahora mismo mientras veo el video. Un grupo de chavales a mediados de los 90, sin pantallas LED, sin coreografías, sin luces espectaculares, sin vestuario moderno, sólo su música en directo, y el público en silencio sepulcral escuchando. Es curioso ver cómo el mismo vocalista se queda descolocado cuando acaba la canción, como si volviese de repente a la realidad. Jeff Buckley, en paz descanse.